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IMPULSAR A LA FAMILIA COMO BASE PARA MEJORAR
México,
D.F., 30 de marzo de 2004.
- Ven
analistas a la familia como la unidad económica fundamental
de la sociedad.
- Proponen
fortalecer el equilibrio y la unidad familiar a través del
concepto de capital humano.
Durante el segundo día del III Congreso Mundial de Familias,
que se llevó a cabo en México D.F. en marzo de 2004,
uno de los temas a abordado fue “Familia, Economía
y Sociedad”, donde fueron expuestas principalmente acciones
efectivas para el combate a la pobreza, factor que repercute directamente
en la desintegración familiar.
El
doctor Bernardo Kliksberg, coordinador general de la Iniciativa
Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo del
BID, a través de una video conferencia, explicó que
el capital social es un recurso latente en la sociedad, una clave
estratégica de los avances de países exitosos y un
conjunto de aspectos que engloban la capacidad asociación,
confianza y valores de una sociedad.
Aseguró
que este capital social tiene impactos macroeconómicos en
las naciones, porque el crecimiento económico está
directamente ligado con la protección de los Derechos Humanos,
la tolerancia y la capacidad de resolver conflictos internos.
Por
otro lado, Kliksberg, explicó que un ejemplo es cómo
se refleja la disminución de la tasa de mortalidad en la
sociedad gracias al clima de confianza de sus integrantes y a los
avances científicos propios de la modernidad, pero que también
se proyecta directamente en el ámbito micro económico.
En enfatizó que debe fomentarse la sinergia entre las comunidades,
para bajar la incertidumbre y desigualdad que provoca la desintegración
familiar.
Al
respecto, la doctora María S. Aguirre, profesora asociada
del Departamento de Economía y Negocios de la Universidad
Católica de América en Washington, D.C., expuso algunas
opciones que los países en vías de desarrollo han
empleado para combatir la pobreza.
Una
de estas opciones ha sido la implementación de los llamados
microcréditos, los cuales han permitido a personas de bajos
recursos ser sujetos de crédito y obtener dinero para emprender
un negocio pequeño, pero a la medida de sus posibilidades.
Lo que ha derivado en una mayor estabilidad en dichas células
de la sociedad.
“En
Latinoamérica, el Banco Interamericano de Desarrollo, ha
auspiciado a distintos países para que logren implementar
los microcréditos en sus programas económicos”,
añadió. Otra de las acciones para combatir la pobreza,
ha sido el préstamo que el Banco Mundial ofrece a países
con gran endeudamiento externo; para que se destinen mayores recursos
a programas sociales, salud y educación principalmente.
Para
Craig Cardon, presidente de United Families International, la familia,
desde su seno, puede ser una fuente de generación de riqueza.
“La
productividad de una nación está íntimamente
ligada con la salud de las personas, por lo tanto las familias son
las entidades que logran la diferencia en la estabilidad económica”.
Haciendo alusión a su vida personal, Cardon ejemplificó
el proceso de integración que cada persona tiene en la actividad
económica.
“La
vida familiar enseña muchas cosas que son útiles para
sacar adelante un negocio y ser competitivos, proyectando también
los principios éticos de la familia en la actividad profesional”,
expresó.
Como
parte de los panelistas de este segundo día de trabajos del
III Congreso Mundial de Familias, el señor Lorenzo Servitje,
fundador y presidente honorario de Grupo Bimbo, habló de
la responsabilidad que el Estado, las empresas y las Organizaciones
no Gubernamentales tienen en la integración de las familias.
Don
Lorenzo comentó que actualmente la desunión en los
hogares se da principalmente por la crisis del matrimonio que funge
como columna vertebral de la sociedad. “El matrimonio es la
interrelación de proyectos de vida de dos personas que tienen
el don de la conciliación y pugnan por el bien y la felicidad”,
aseguró Servitje.
Dijo
que las empresas, desde su trinchera, tienen la responsabilidad
de crear condiciones que no caigan en el paternalismo pero que faciliten
las condiciones de trabajo propicias que permitan preservar los
valores humanos. Como ejemplos citó el establecer horarios
flexibles y dar facilidades a las mujeres para la maternidad.
Respecto
a la participación de las instituciones educativas y las
organizaciones no gubernamentales, pidió su contribución
para lograr el desarrollo pleno del matrimonio y la familia. “Es
una tarea de todos, debemos realizar un esfuerzo para mejorar la
conducta de las personas y no regresar a la barbarie”, concluyó.
En
su turno, el premio Nobel de Economía en 1992, el doctor
Gary Becker planteó que ante la necesidad de mantener unida
a la familia la cual es la base de la economía, existe la
posibilidad de que se legisle para que las políticas públicas
dejen de ser paternalistas y provoquen la disfunción familiar.
Explicó
que en el caso de las mujeres muchas de ellas están siguiendo
la tendencia de trabajar mientras crian a sus hijos pequeños
lo que sin duda ocasiona que su formación en los primeros
cinco años de vida no se encamina la conformación
del capital humano.
Por
lo tanto, Becker propuso impulsar políticas públicas
sociales encaminadas a fortalecer a la familia en todos los sentidos
y eviten su ruptura.
“Si
pudiéramos ver todos la importantísima contribución
de la familia en la economía, como una medida relevante del
ingreso nacional y en particular lo que aportan las madres que se
quedan en su hogar.
“Es
muy importante tener una forma completa y cuantitativa para poder
mostrarle a todos que para muchas familias la contribución
hecha por el trabajo de la mujer en el hogar es muy superior a aquella
hecha por el marido o por muchos hombres que están trabajando
a nivel de la economía en su conjunto”, aseveró
el también profesor de economía y sociología
de la Universidad de Chicago.
Al
referirse al tema del divorcio insistió en que puede ser
una causa para que disminuya la capacidad de formación de
capital humano pues los matrimonios que cuentan con niños
y se separan no podrán inculcar valores compartidos a los
pequeños para que se enfrenten a la sociedad. “Las
familias no divorciadas, familias intactas, tienen una mucho mejor
contribución para el desarrollo del capital humano de los
hijos; por lo tanto el divorcio tiene lo que llamamos en la economía
un efecto más allá de las dos personas involucradas
y los hijos son parte afectada”, sostuvo.
Agregó
que el sistema educativo debe contemplar más interacción
entre familia y escuela de tal modo que los maestros no tengan la
responsabilidad absoluta en la formación de los niños
sino que sea la familia quien tenga la mayor parte y acciones en
esta labor.