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PAPA TE NECESITO
JUAN FRANCISCO DE LA GUARDIA BRIN.

Ese es el grito que desde que nacen nos estan dando nuestros hijos. Grito que nosotros los padres muchas veces no escuchamos por prestarle atención a asuntos de poca importancia, es decir asuntos distintos a nuestros hijos.

Tenemos que establecer una escala de valores en nuestras vidas y darnos cuenta de la importancia de nuestra familia, sin ella todo lo demás pierde sentido. Las Riquezas, los títulos y las posesiones, pierden su razón de ser.

La educación y no hablo de la académica, de nuestros hijos debe ser nuestro pricncipal objetivo y todo lo demás solo deben ser medios para llegar a este objetivo,

ANTES, educar a los hijos era un proceso natural. Tomábamos como referencia a nuestros padres, era algo que se daba casi por “instinto”. Educar hoy, es diferente y supone nuevos retos.

Se hace necesario capacitarse en las nuevas pedagogías para poder desempeñar a cabalidad la hermosa, prioritaria y trascendental tarea de ser padres. Tenemos que educar, para que nuestros hijos sepan enfrentarse a la vida y tengan liderazgo en el ámbito familiar, profesional y social.

La familia es donde se forma y desarrolla el individuo, donde se aprende a ser libre con responsabilidad y donde se elabora un proyecto de vida para cada hijo.

Es el padre la persona indicada para iniciar a nuestros hijos en el conocimiento del mundo en que vive y es dentro del núcleo familiar en donde se construye principalmente esta experiencia, además de el carácter y la afectividad, tan descuidada en estos tiempos.

Es el trato amoroso con la esposa y con los hijos, el vivir en un ambiente alegre, con la adecuada atención a las necesidades de cada uno, lo que aportará al individuo: los afectos, actitudes, criterios y pautas de valoración que lo acompañarán por el resto de su vida.

Necesitamos formar hijos que sean sanos, íntegros, capaces proyectarse y de proyectar sus virtudes a quienes le rodean, con alegría de vivir y con un propósito de vida coherente, conciencia moral recta y servicio a los demás.

Los padres tenemos un desafío apasionante y alentador de aprender a cultivar los valores, tenerlos como norte de nuestras vidas, y además de ser valientes en su enseñanza para llegar a ser personas ordinarias haciendo cosas extraordinarias, concientes que el principal negocio de nuestras vidas es la formación de nuestra familia.

No es una tarea fácil, es más, es una tarea muy difícil, pero los panameños siempre hemos sido luchadores y somos muchos los padres dispuestos a luchar por alcanzar esta meta, porque es alcanzable, pero primero tenemos que cambiar el YO por el NOSOTROS, es decir buscar nuestra felicidad a través de la felicidad de la familia.